🟠 La Secretaria de Prensa del Sindicato de Trabajadores Docentes de la UNSJ (SiDUNSJ), Laura Saavedra, formó parte de la mesa de diálogo sobre el Conversatorio de Universidad y Derechos Humanos junto a todos los representantes gremiales con injerencia en la UNSJ.
➡️ En su intervención, expuso la línea política del Sindicato en relación con los Derechos Humanos y puso en común las percepciones de la tríada Sindicatos, Universidad y Derechos Humanos.
👉🏽 A continuación compartimos la intervención:
En principio agradezco la invitación al sindicato para formar parte de esta mesa de diálogo con referentes y referentas de todos los espacios gremiales con injerencia en la Universidad Nacional de San Juan.
Quisiera comenzar mi intervención con la siguiente frase:
…Fabricarán una vez más la mentira que corre, la duda que se instala,
de policrítica en la hora de los chacales
Julio Cortázar
#SON30MIL
#MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
de policrítica en la hora de los chacales
Julio Cortázar
Hoy necesitamos tomar la palabra. La palabra entendida como acción, como acción política. Jesús Martín Barbero dirá “Para romper y crear”. Romper las mentiras y crear un mundo en el que nos reconozcamos. Pero no solo nosotrostrabajadores/as docentes universitarios/as, que ya estamos tejidos y entramados. Son ellos, ustedes, estudiantes, quienes deben ser escuchados.
¿Lo saben? ¿Qué van a decir? ¿Quién les va a enseñar a hablar?
La Universidad pública, gratuita, laica, de calidad y popular.
Los estudiantes de las universidades públicas, en su mayoría, ingresan analfabetos . Y lejos de provocar una descalificación, invito a que decodifiquemos esta palabra desde una perspectiva freireana: “nos comprometamos con su significado, la insertemos en la realidad y hagamos de este momento un acto de conocimiento y transformación del mundo.”
Entonces ¿Qué es un analfabeto? ¿el que no sabe leer ni escribir? Paulo Freire dirá que el analfabeto es el hombre impedido de su palabra. Somos los marginados, los pobres, las minorías sexuales, las mujeres, Etc.
…Y son las Universidades las que tienen que enseñarles a tomar su voz, a problematizar sus realidades, a cuestionar las estructuras de dominación. Es la que debe alfabetizar en una tarea concientizadora, siguiendo con Paulo Freire, que devuelva a los hombres y mujeres su derecho a decir lo que viven y sueñan, a ser testigos y actores de su vida y su mundo.
La Universidad debe fortalecer y construir aún más políticas pedagógicas liberadoras para que los/as estudiantes puedan reconocer su lugar en la historia. Debe provocar una actitud crítica, de creación, a través del descubrimiento de la palabra negada. Y todos los estamentos estamos convocados a ser parte de estas políticas para que juntos/as podamos ver en cada estudiante un sujeto político con capacidad de transformación de su mundo, que es el nuestro.
Y ahora es cuando nosotros/as, trabajadores/as docentes, tenemos que preguntarnos ¿qué mundo enseñamos en nuestras clases, en la selección de nuestras bibliografías, en nuestras didácticas? ¿Se acerca a un mundo compartido? ¿es el aula una instancia dialógica entre sujetos de aprendizaje? ¿es un espacio de emancipación? ¿Es un escenario político?
La curricularización de los derechos humanos en las carreras universitarias es fundamental y necesaria. Mientras dejemos espacios vacíos, habrá otros/as que los llenen con mentiras maquilladas. Recuerdo, Son 30000.
No podemos dejar al azar la formación de los/as estudiantes en su primer acercamiento a la Universidad Pública. Y no solo en el aula, sino que la perspectiva de los derechos humanos debe ser diagonal porque debe ser la cualidad intrínseca de la Universidad Popular que queremos.
Esta impronta es la que nos diferenciará de la agenda mercantilizadora de la educación superior. Porque reconoceremos a los estudiantes como sujetos políticos y no, como clientes. Y nos detendremos, desde cada rincón de la Universidad, a fortalecer la mirada popular.
Ahora, desde el mundo sindical, creemos que aquellos/as sujetos situados, conscientes de su lugar en la historia, son quienes podrán apropiarse y dar vida a sus derechos como así también conquistar nuevos. Son estos estudiantes los futuros trabajadores/as de San Juan, del país y del mundo… y los queremos luchando contra la explotación laboral de estos nuevos, y no tan nuevos, sistemas económicos.
Estos/as jóvenes formarán parte de los gremios (y de otras instituciones) y transformarán ciertas estructuras vetustas y viciadas, para fortalecer, en nuestro caso, sindicatos plurales, federales y que escuche y habiliten la voz de los/as trabajadores/as.
Y en un bucle liberador, también alfabeticen el mundo del trabajo. Porque solamente juntos y juntas, podremos combatir la estigmatización, la violencia y la crueldad de estos tiempos. Alfabetizándonos, uno a otros, en un acto de amor.
Y como dice Jesús Martín Barbero:
la negación del pasado no puede ser, no es sino la negación dialéctica
que integra lo negado en la síntesis nueva como elemento esencial del
dinamismo creador.
Desde nuestro sindicato, entendemos que la defensa de los derechos laborales está intrínsecamente ligada a la lucha por los derechos humanos. Porque cuando hablamos de educación pública, hablamos de condiciones dignas de trabajo para docentes y no docentes, de acceso igualitario al conocimiento y de un financiamiento que garantice la excelencia académica sin exclusión social. Hoy, en un contexto de ajuste y desfinanciamiento, nuestra lucha gremial se vuelve también una lucha por el derecho a la educación de miles de estudiantes y por la continuidad de una universidad al servicio del pueblo.
Este compromiso con los derechos humanos en la universidad argentina, y en la UNSJ en particular, tiene un fundamento histórico ineludible: Memoria, Verdad y Justicia. No podemos olvidar que, durante la última dictadura cívico-militar, las universidades fueron espacios de persecución y censura, y que entre los principales perseguidos estuvieron los sindicalistas y los estudiantes universitarios. El régimen entendió que los movimientos obreros organizados y la juventud crítica eran una amenaza para su proyecto de exclusión y represión. Miles de trabajadores y trabajadoras, docentes, no docentes y estudiantes fueron secuestrados, torturados y desaparecidos. Nuestra tarea es seguir construyendo una universidad que reivindique su legado de lucha, garantizando que nunca más haya autoritarismo, persecución ni silenciamiento del pensamiento crítico.
Esperamos que estos diálogos y estas conversaciones urgentes, nos permitan aunar esfuerzos, luchas en post de la construcción de políticas destinadas a la emancipación. Los derechos Humanos son fundamentales. Nuestra memoria debe ser el piso, la verdad nuestro andamiaje y la justicia nuestra lucha cotidiana para crear el mundo que deseamos.
Memoria, Verdad y Justicia